Post Imaginem | Paloma Castillo: Texto | Leonardo Casas

3 Abril - 3 Mayo 2024

Post Imaginem: Otra Luz, Otros Reflejos

 

En Post Imaginem, la nueva muestra individual de la artista Paloma Castillo que Isabel Croxatto Galeríapresenta en su sala principal, las nociones de memoria, reminiscencia y cita son propuestas como núcleos de activación conceptual de inspiración así también como principios dinamizadores en la construcción de imaginarios intensamente mixturados. En su nueva colección de bordados, aquella mirada intensa y mordaz que se perfila desde Ex Post (2020) –su primera muestra individual en la galería–, se nos presenta enriquecida tanto en su exploración técnica como en su articulación argumental. Cada puntada, cada zona de color, nos devela un espacio utópico, habitado por imaginarios hibridados y temporalidades que, aunque difíciles de situar en la progresión del cotidiano individual, todavía funcionan como ejes evocadores de alguna experiencia pasada o certeza personal que en su manifestación estética se nos presenta luminosa y sublime.

 

El vínculo con la historia de arte, la inclinación natural a enfocar la mirada en aquellos destellos luminosos de la cultura popular y la contingencia social como núcleo generador de perspectivas colectivas renovadas constituyen algunos de los rasgos distintivos en el trabajo de Paloma Castillo. Post Imaginem es un poderoso conjunto de bordados compuestos, por un lado, a partir de elementos extraídos de obras paradigmáticas del arte europeo (El Bosco y Pedro Pablo Rubens) y, por otro, de una galería de retratos de artistas (Joan Miró, Rebeca Matte). En su proceso de configuración de obra, la artista modula sigilosamente un cuerpo de obra que nos interpela a través de una fisionomía heterogénea, coherente con acercamientos tan variados como lo romántico, lo grotesco, lo absurdo y lo fantasmagórico. 

 

En la obra de Paloma Castillo tiene lugar una búsqueda continua de formas y temporalidades pretéritas  que evocan esas utopías estéticas e ideológicas que han dejado huellas en nuestra cultura. Como coleccionista de imágenes oscuras y artefactos misteriosos, la artista visita, remueve y se fascina con aquellos detalles que subyacen tanto al interior de una obra de arte como dentro del cotidiano. Detalles imperceptibles y símbolos condensados en tonalidades saturadas develan narrativas transversales que en el marco de Post Imaginemhan sido reapropiadas para materializar un imaginario cuyo rasgo constante es justamente su posibilidad de redefinición estilística y narrativa. En muchos aspectos, la obra da lugar a un bizarro crossover tecnicolor donde hábilmente puede coexistir el mensaje moralizante de un Bosco junto a la carnalidad deliciosamente desvergonzada de Rubens.

 

En La Visión (2023), la alegoría original de la obra del Bosco El jardín de las delicias (1490-1510) se transfigura en una escena de iluminación contemporánea donde las figuras originales –el mono que posa sobre el lomo de un elefante junto a un riachuelo– se convierten en un conejo blanco (con pata de hombre al cuello para la buena suerte) expandiendo su visión sobrenatural, sostenido sobre un cerdito. Cruzada por planchas a vapor voladoras, la obra dialoga con los códigos actuales de impacto y rapidez de lectura visual que la imagen electrónica nos exige, sin perder su guiño con lo sobrenatural y lo sublime. En la época de lo intangible, los límites y jerarquías entre baja y alta cultura se diluyen en la urgencia de lo nuevo, por lo que la yuxtaposición de formas, como estrategia visual, se constituye en una práctica necesaria para dinamizar la parsimonia de la existencia.

 

Dos bordados toman material referencial de la obra El carro de heno (c. 1516). En Serpiente (2023), por un lado, la tentación bucólica y la atmosfera atemporal que irradia la pieza original retorna a través de un espacio referencial momentáneo, materializado en un poste de alumbrado envuelto por una criatura transitoria, mitad Eva-mitad serpiente, desplegada hacia nosotros natural y despojada de su función amoral. La Caída (2023), por otro lado, se inspira, en ese cielo apocalíptico pintado dentro de la misma obra, donde el Bosco retrata la manifestación del poder de Dios, representada por la caída de los ángeles rebeldes, quienes precipitándose sobre la tierra asumen el aspecto de sapos e insectos. En la versión de la artista, los caídos no cambian su fisionomía, más bien, adoptan una no-identidad que parece permitirles caer a la tierra en clave germinadora. 

 

Una Gracia (2023) –bordada a partir de la paradigmática pintura de Las tres Gracias (1636-1639) de Rubens– se nos presenta como el cielo y la tierra constelada en una sola obra. La figura principal se despliega ante nosotros como la moradora de un espacio transmigratorio, en donde el flamenco rosa surge como la fisionomía de una corporalidad nueva, con bolsito Mickey Mouse y el rictus de una figura extraída directamente de una trama del cineasta Pedro Almodóvar.   

 

El retrato en el espacio de Post Imaginem se plantea como una chance de auto-conocimiento.  En la contemplación de aquellos rasgos improbables generados por las tramas bordadas de decenas de hilos de color para formar la figura, el mundo como lo conocemos se funde para transformarse en un espejo espiritual de nosotros mismos. Retrato de un Autorretrato (2023) refleja una voluntad de ser leído como energía y multiplicidad. Pintada por Miró durante una etapa primaria del surrealismo, la pieza original da pistas –en  el tratamiento protocubista de la imagen– de un periodo fugaz en la representación de la figura en el arte moderno. Uno podría intuir que esa misma transitoriedad presente en la obra original traza la ruta que permite a Castillo rendir su propia versión, que capta la energía emocional irradiada por el pintor.

 

En otro extremo, la figura de la escultora chilena Rebeca Matte es plasmada en It's My Rock! (2024) desde la frescura de lo actual. La contingencia de su obra, sorpresivamente renovada al ser simbólicamente tapada por una roca de acrílico en el contexto de una acción de arte local, nos lleva reflexionar en torno a la subjetividad de los contextos y la intangibilidad de la historia. Dispuesta contra un fondo ocre cruzado por una horizontal, la figura, vestida de azul, exhibe un delicado y enigmático colgante. Una mirada más exhaustiva nos da cuenta que se trata del mismo meteorito que en la vida real ocupó el lugar de su escultura. Las figuras creadas por Paloma dominan un escenario sin coordenadas referenciales estables: bien podría tratarse de una figura contemporánea vistiendo el souvenir de un acto antojadizo enmascarado como arte contemporáneo. 

 

Dentro de las ortodoxias de la creación artística, la copia como recurso estético y temático se condena a una territorialidad secundaria y antagónica porque, además de resaltar la obviedad del modelo, amenaza con la revelación del secreto de lo sublime. Post Imaginem nos presenta un registro mental fugaz que eventualmente podría cambiar sus principios estructurales en cualquier momento. La obra se propone como un depositario de impresiones cromáticas, fantasías indómitas o de figuras improbables, producto de un viaje, de una visita o, tal vez, de una experiencia anotada con muchos años de anticipación. La historia está diseñada para devenir en un trampolín dentro de la inevitable trivialización implicada en la jerarquización de la imagen occidental, pero Paloma Castillo nos redime de la maldición de la trivialidad y del lugar común en el arte.

 

Leonardo Casas, artista y académico.
Abril 2024.